El alimoche

El alimoche (Neophron percnopterus) es el más pequeño de los cuatro buitres europeos (siendo los otros tres el buitre leonado, el quebrantahuesos y el buitre negro) y es, sin lugar a dudas, el de aspecto más singular y simpático, alejándose indiscutiblemente del estereotipo del buitre.

Alimoche adulto

Cuando está posado, su cara amarilla, los mechones de plumas “despeinados” que adornan su cabeza y las zancas de color rosa le confieren un aspecto extravagante y sorprendente. Al vuelo, por el contrario, su plumaje blanco y negro, su amplia apertura alar (155 – 170 cm) y su breve cola en forma de cuña le devuelven innegablemente un aire de nobleza y elegancia.
Resulta todavía más singular el aspecto de los jóvenes, que se caracterizan por un plumaje marrón manchado de color canela y por la cara y las zancas de color gris cerúleo.
En las Islas Canarias vive una subespecie endémica, es decir, exclusiva del archipiélago, (Neophron percnopterus majorensis), que representa la única especie de buitre allí presente. El guirre canario, como se le conoce localmente, se diferencia de la subespecie denominada “nominal”, es decir, del alimoche que anida en el continente europeo, a nivel genético y por sus mayores dimensiones (pesa aproximadamente 0,5 kg más, las plumas de la cola son más largas y las alas miden unos 20 cm más de longitud).
El alimoche frecuenta preferentemente áreas abiertas pastoreadas y cultivadas cercanas a paredes rocosas, pues estas últimas son indispensables para su nidificación (muy raramente anida en árboles).
Suele poner dos huevos, uno con menor frecuencia y, muy raramente, tres.
Es principalmente carroñero, por lo que su dieta se compone sobre todo de animales muertos, aunque también incluye excrementos y placentas, motivo por el que suele seguir a rebaños y manadas en espera de los restos de algún parto. Es precisamente de su costumbre de merodear por tierra entre el ganado de donde deriva el nombre común de la especie en italiano, “capovaccaio”, de origen toscano y que en español significa “cabeza del ganado”.
El área de distribución del alimoche comprende la Europa meridional, África, Oriente Medio, Asia central y la India. En Nepal y la India está presente la subespecie N. percnopterus ginginianus, de menores dimensiones.
En Europa, el alimoche es una especie predominantemente migratoria, que hiberna en el África subsahariana y se traslada a Europa entre marzo y octubre, periodo en el que las parejas se reproducen. Los jóvenes emigran a África a finales del verano y suelen transcurrir entre tres y cuatro años antes de que regresen a Europa.
El guirre canario, por el contrario, es sedentario (no emigra), al igual que las poblaciones de alimoche de Menorca (Islas Baleares) y de las islas de Cabo Verde.

Alimoche subadulto

El alimoche y la civilización humana

El alimoche aparece ya en los jeroglíficos del antiguo Egipto, en los que representa la letra “a”. Sagrado y protegido por los faraones, era conocido como “el pollo de los faraones”. Quien osase matar a un alimoche era castigado con la muerte.
Los egipcios creían que los buitres eran todos hembra y que nacían sin la intervención de ningún macho, fenómeno que hoy definiríamos como “partenogénesis”. Por este motivo, los buitres eran símbolo de pureza y maternidad, pero también del ciclo eterno de la muerte y el renacimiento, dada su capacidad de transformar la “muerte” de quien se alimentan, es decir, carroña y desechos, en una vida caracterizada por una incomparable elegancia en el vuelo.

Alimoche en fresco egipcio del 2600 a. C. aproximadamente

Los buitres estaban consagrados a la diosa Isis y eran elevados incluso al rango de divinidades en el caso de Nejbet, protectora del Alto Egipto y del faraón, que era representada con un cubrecabezas con forma de buitre o directamente con la cabeza de un buitre. Sus sacerdotisas vestían prendas con plumas blancas de alimoche.
El nombre científico del alimoche, Neophron percnopterus, es de origen griego. El término “percnopterus” significa “alas negras”, mientras que el término “neophron” tiene su origen en la mitología griega: Zeus decidió transformar en buitres a los personajes Neophron y Aegypius, que mantenían una gran confrontación. El primero dio nombre al alimoche y el segundo al buitre negro (Aegypius monachus).
Se conocen leyendas sobre el alimoche en distintos países europeos, así como en la India.
La aparición de esta especie, predominantemente migratoria, marca la llegada de la primavera y muchos nombres locales dan fe de ello, como “Pasqualino”, en el sur de Italia.
En Asciano (Siena), en el Claustro Grande de la Abadía de Monte Oliveto Maggiore, el alimoche está representado en una de las lunetas que componen el ciclo de frescos sobre las historias de San Benedetto, que se remontan a finales del 400 e inicios del 500.
Esperemos y, sobre todo, trabajemos mucho, para que “el pollo de los faraones” no sea recordado por las próximas generaciones únicamente como el protagonista de antiguas leyendas o como una efigie egipcia esculpida y pintada en obras de civilizaciones enterradas.

El alimoche en un fresco de la Abadía de Monte Oliveto Maggiore

Life Egyptian Vulture

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